Incluso los profesionales con formación sólida nos encontramos con casos que parecen estancarse, dudas sobre la dirección de la cura o situaciones en las que la complejidad del paciente nos sobrepasa y la teoría no es suficiente.
En supervisión podremos trabajar y revisar con rigor la lógica del caso, analizar la posición del terapeuta y recuperar claridad en la dirección del proceso.