Es común pensar que a través de una pantalla se pierde la cercanía, pero la práctica clínica demuestra lo contrario. El vínculo terapéutico se sostiene en la palabra y en el compromiso de trabajar sobre uno mismo, y eso traspasa cualquier monitor.
En mis sesiones online mantengo exactamente el mismo encuadre, la misma ética y el mismo enfoque psicoanalítico que en mi consulta presencial de Benidorm. No son "charlas informales", es un proceso clínico riguroso adaptado al formato digital.



